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«La muerte sobrevuela estos poemas como aquella que nos mostró Michael Leisen persiguiendo el coche de unos fiesteros versión años 30. Y yo no sé si Odón sabe que se pasea entre sus versos ni si, en su caso, es una belleza rubia o un pañuelo de gasa. El caso es que la muerte mira por todas las cerraduras esperando un momento de descuido.

Qué más quisiéramos que la muerte atrapara un 2 por 1 y desapareciera con su corte, pulsera todo-incluido en mano, un fin de semana en un hotel perdido de la mano de dios. A unos les daría por saltar al vacío sin paracaídas, otros beberían veneno con sabor a canela y, Odón, seguramente, aprovecharía para dejar de dormir como las liebres. Porque lo único que pide es morir con los cinco sentidos a punto. No quiere morir durmiendo, no quiere morir borracho. ¿Siempre lo das todo, Odón?» (Isabel Bono).

Odón Serón Zabala (San Lorenzo del Escorial, 1981) es Ingeniero Industrial. Ha publicado los poemarios Collage (Premio Imaginarte de Poesía; 4 de Agosto, 2004) y El matamoscas (4 de Agosto, 2006), y ha participado en varios libros conjuntos (Planetario, Cuentos por encargo, Cosas de niños, Una palabra en la recámara...), revistas y fanzines. Es miembro del consejo editor de 4 de Agosto, y codirector del fanzine Lapapelera. Pone voz y guitarra al grupo de rock El Cuarto Verde, con el que ha grabado los discos Las hojas muertas sólo saben crujir (2007) y Pulso (AE Distro, 2009).

Ilustración de portada de Kbcreativos, sobre una idea de Carmen Beltrán.
A la venta en diciembre de 2010.
76 páginas.
10 euros.
«¿Qué pensamos al escribir un sms? ¿Qué urgencia nos mueve a codificar en pequeño todo un río de palabras? Los versos de Sara Herrera Peralta ni minimizan ni abrevian pero tienen la intensidad propia de los mensajes apremiantes. Si en lo cotidiano hay poesía, esta poeta llena la mesa de metáforas comestibles, de alimentos abstractos. Un día que es todos los días, la visión crítica de este mundo que late expresada con lucidez y fuerza. Poesía urgente, porque es el tipo de poesía que en estos tiempos hace verdadera falta» (Sofía Castañón).

Sara Herrera Peralta nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1980. Es autora de los poemarios La selva en que caí (2007), De ida y vuelta (Premio Martín García Ramos 2008) y Provocatio (Premio Ana de Valle 2009). Premio Voces Nuevas de Poesía en 2007, sus poemas han sido incluidos en distintas antologías poéticas y ha colaborado con diversas revistas literarias, en ediciones impresas y digitales. Su obra ha sido parcialmente traducida al francés y al portugués.

Entre 2009 y 2010 ha coordinado el proyecto Yo también leo, para el fomento de la lectura entre jóvenes. MBA especializado en Comunicación y Medios por el ESG Graduate School of Management de París, Master en Dirección de Marketing y Comunicación por la UOC, Diplomada en Turismo y Diplomada en International Management Assistance con intercambio en universidades de Helsinki y San Petersburgo, estudia un Grado en Lengua y Literatura Españolas. Actualmente reside en París.

Fotografía de portada de Laura Rosal.
A la venta en octubre de 2010.
56 páginas.
10 euros.
«Cada libro realizado con cariño y seriedad suma a su tiempo; cada antología ofrece una visión parcial de la realidad que nos ayuda a construir el mapa. Este libro, por tanto, suma dos veces, y se une a la vasta operación aritmética que La Bella Varsovia va desplegando a lo largo de los años» (Vicente Luis Mora).

Se trataba de poesía: de poemas escritos por autores jóvenes, inéditos o con apenas un par de títulos en su bibliografía. Se trataba de no temer; de publicar poesía, de crear altavoces para que esos poemas se escucharan más, y más fuerte. Así surgió en otoño de 2004 La Bella Varsovia, un proyecto con varias ramas que crecen y nos colman de frutos, desde la editorial (con libros como Sais) a la entregada a la agitación cultural, con las fiestas polacas conquistando los bares y las noches de los fines de semana para la literatura.

Se trataba de armarse con lupas y oídos abiertos, y descubrir qué se cocía, y servirlo y saborearlo. Sais celebra seis años de La Bella Varsovia reuniendo a diecinueve poetas cordobeses, habituales de nuestras actividades y publicaciones, que han querido soplar las velas con nosotros. ¿Se animan a pedir un deseo?

Prólogo de Vicente Luis Mora y poemas de Rafael Antúnez Arce, Maribel Baena, Rafael Calmaestra, Ana Castro, Eduardo Chivite, Jesús Fernández, Ignacio Gago, María González, María Lapachet, Antonio R. López, Antonio Martínez Cerezo, Marta Merino, Verónica Moreno, Leyla Ouf, Juanma Prieto, Luci Romero, María Sánchez, Francisco J. Serrano de la Vega y Sara Toro.

Ilustración de portada de María Ortega Estepa (aquí y aquí).
A la venta en septiembre de 2010.
136 páginas.
10 euros.
«La voz de María González, una de las más prometedoras de la nueva hornada de poetas cordobeses, ya desde los primeros versos, se hace eco de una tradición bien aprendida. La sensación de proximidad de un realismo directo a lo García Casado, la tonalidad narrativa de la Experiencia, la inmediata sencillez de las palabras que usamos a diario, o la poesía como un recuerdo que pertenece a todos, y la interioridad del mundo de la infancia... No puede negar María que su voz tiene una larga escuela poética, lecturas, trabajo; sabedora de que el verso hay siempre que cuidarlo. Y atrapa a un tiempo, como algo propio que respira en este libro, la pugna entre la realidad, vista desde una fría objetividad emocional, y la nocturnidad, como extraña ensoñación consciente, a veces voluntaria, por donde se descubre a sí misma en un viaje de ida y vuelta. Los poemas se rompen, en pedazos igual que los deseos, o sangre en vez de tinta... y sorprende entonces de veras en medio de sus versos la belleza, o cómo se vuelve esperanzadoramente poética en el momento de contemplar, inesperado, que la vida la rodea» (Eduardo Chivite Tortosa).

María González nació en Córdoba en 1986. Vinculada a la literatura y el teatro desde su infancia, en la actualidad finaliza sus estudios de Escenografía en la ESAD de Córdoba, mientras cursa Arquitectura Efímera en la Escuela de Arte "Mateo Inurria" de la misma ciudad. De igual forma, al mismo tiempo, intenta componer la luz en algún que otro espectáculo. Ha publicado poemas en revistas como Huella Indeleble, Dulce Arsénico, Ciudad Poética, Chichimeca o Bar Sobia, y en las antologías Tiempos extraños para ti (Literalia, 2005), Qué nos han hecho (Isla Varia, 2008) y Terreno fértil (Cangrejo Pistolero, 2010). El año en que murió Jean Genet (La Bella Varsovia, 2010) es su primer poemario.

Fotografía de portada de Sofía Siesta.
A la venta en abril de 2010.
76 páginas.
10 euros.
«Secretos. Dudas. Miedos. Neveras vacías. Monstruos bajo la cama. Que Él diga yo_también/ los corazones hay que comérselos. Los crematorios. Quedarse con/en Las_afueras. En plena ebullición, cuando "parece un simulacro estar vivo", Cristian Alcaraz, con un tono sugerente, extremadamente sincero, lleno de frescura, permite que sean las hormonas y la edad las encargadas de jugar con el lenguaje y emprende un viaje —de vacaciones, lejos de la costa— hacia el interior de sí mismo. La muerte, en forma de crematorios, y el amor, al que hay que llegar de la mano, aunque a veces se quede sin gasolina y los trayectos sean largos, son dos de las paradas de esta ruta turística construida a través de factores comunes. Y es que es un placer llegar y poder decir "bienvenidos a mi sistema operativo", para después quedarse» (Ana Castro).

Cristian Alcaraz nació en Málaga en 1990, y estudia Filología Hispánica. Ha ganado varios certámenes de poesía a nivel local y regional, como el VII Certamen Andaluz de Escritores Noveles (organizado por el Pacto Andaluz por el Libro), y algunos de sus poemas han sido publicados en diferentes revistas digitales, como La sombra del membrillo. Turismo de interior, su primer poemario, obtuvo el III Premio de Poesía Joven "Pablo García Baena".

Fotografía de portada de Víctor Carrillo.
A la venta en marzo de 2010.
56 páginas.
10 euros.
«La cita de Louise Bourgeois con la que se abre este libro, y de cuyo último verso toma título, ofrece una de las claves esenciales en la poesía de Cristina Morano: la consciencia del ser como caída. Saberlo no transforma su poética en ontológica tragedia, sino en petición de misericordia ante la peste, piedad requerida para mirar al mundo. Búsqueda de la belleza como espacio protector ante el vértigo del descenso en el amor, en lo absurdo de la guerra, en la soledad, en la incomunicación» (Julia Otxoa).

«Vivir apenas con lo puesto, saltando de cama en cama, devorando las neveras de los amantes. (...) Ese instinto de supervivencia es el que recorre la obra de Cristina Morano. No es la chica de la mochila verde o la mujer de la curva, sino una trabajadora de las palabras, una observadora precisa de una realidad en conflicto permanente consigo misma. Su honradez le impide subirse a la torre vigía y mirar al género humano como un vodevil de tercera. Ella está dentro, participa de las miserias y las alegrías, desde la habitación del hotel, observando las botellas que cruzan el Mediterráneo, en el cuarto de baño compartiendo el secreto mejor guardado de las madres» (Pablo García Casado).

Cristina Morano nació en Madrid en 1967. Escritora y diseñadora gráfica, trabaja actualmente en la agencia "Tropa" de Murcia. Obtuvo el Premio José Hierro 2000 por La insolencia (Universidad Popular José Hierro, 2001). Sus poemas han sido recogidos en las antologías Tras la espesa corteza de los días, cien años de poesía en Murcia: 1900-1999 (ed. David Sandoval; Tres Fronteras, 2002), Cárcel de amor (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2005), Qué nos han hecho (ed. Lluis Pons Mora; Islavaria, 2008) y La manera de recogerse el pelo (ed. David González; Bartleby, 2010).

Fotografía de portada de Marisa Vadillo.
A la venta en marzo de 2010.
76 páginas.
10 euros.
«Letal en el epigrama: aquella frase "imperecedera en medio de todo lo que cambia" de la que Nietzsche habló. Rebelión contra la herencia platónica y su disociación del cuerpo y el alma. Encomio de la excelencia femenina, apegada al concepto, heroica, elocuente en su hermosa —y temible, y envidiable— corporeidad. Homenaje a Virginia Woolf. Una fiesta en donde se escuchan ecos de Lhasa, del apego por la maldad en Baudelaire y del canto poético en Lorca. Algo parecido a un paraíso para el autor de Lolita, Estar enfermo no es sólo la sublimación de la fiereza o la soberbia adolescentes; es expresión de un desaliento en una autoridad cuya lengua jamás es afectada. Para la que el erotismo se construye sólo a partir de pistas de veras sutiles: en ocasiones erigido como un lamento por el desdén, la ausencia, la pérdida o la culpa, aquí el verso es habilidoso cuando se trata de someter dulcemente al lector. Como el amante que se limita, feliz, a seguir instrucciones» (Antonio J. Rodríguez).

Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990) ha residido en Almería y Niza. Sus poemas, traducidos al francés, portugués y ruso, han aparecido desde 2001 en espacios como Los Noveles, Luke, La bolsa de pipas o las antologías El Jaiku en España (Hiperión, 2003) y La casa del poeta (Sloper, 2007). Ha publicado las plaquettes Síntomas (La Bella Varsovia, 2008) y Proceso (Vitolas del Anaïs, 2009), así como Modernakis (Alpha Decay, en prensa), un proyecto de narrativa breve junto a Antonio J. Rodríguez. También prepara los poemarios Pensamientos estériles y Poetry is dead. Estar enfermo es su primer poemario. Ha colaborado con diversas revistas y editoriales como fotógrafa; estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid. Actualmente trabaja como columnista en el diario Público, y como colaboradora esporádica de Viceland.

Ilustración de portada de Oscar B. De Alessi (aquí y aquí).
A la venta en febrero de 2010.
52 páginas.
10 euros.